lunes, 4 de agosto de 2008

La comunicación verbal y no verbal en la radio

En cada medio, y también en la vida cotidiana, los mensajes verbales se complementan con otros elementos que nos orientan para descifrar el sentido. En la radio, sin embargo, lo verbal parecería “valerse por sí mismo”: el medio no dispone de recursos visuales que refuercen la palabra. De todas maneras, encontramos en este caso elementos propios de la comunicación oral que cumplen esa función. También aquí se trata de recursos que corresponden al orden del contacto.
Los matices de la voz, las pausas, los tonos, el énfasis, el ritmo, el volumen, los titubeos son indicadores:del tipo de escucha que se espera de nosotros (alerta, relajada, divertida, emotiv)–; del tipo de vínculo entre los interlocutores (cordialidad entre pares, polémica, asombro ante la revelación); de la relevancia de lo que se dice (subrayando con el tomo de voz, con un ritmo más solemne o agitado aquello que se quiere destacar).
También los acentos regionales, las formas de pronunciación, dan pistas sobre la edad, el sexo o el origen social y geográfico del hablante.

Cuando hay varios interlocutores o cuando hay una entrevista, la entonación interrogativa y la pausa señalan un cambio de turno en el uso de la palabra.

Cuando se trata de una nota en exteriores, el sonido ambiente contribuye a recrear la atmósfera del lugar de los hechos.
Por otra parte, el medio ha desarrollado códigos propios en los diferentes géneros: desde el bip de la hora hasta las cortinas musicales que identifican los programas, desde las risas grabadas a los efectos sonoros que daban realismo a los radioteatros.